sábado, 6 de diciembre de 2008

Sin esperanzas, sin techos.



.Las calles se encienden, despiertan. El frío me envuelve. Paseo tranquila, por calles desiertas, apartadas de la estúpida multitud, abrigadas tan solo por el sonido del viento. Las hojas me animan al son que recorren su camino hacia el suelo. Parezco estar sola, infinita en el mundo de la navidad serena. Entonces los veo. Noctámbulos seres de la vida apartada. Adictas personas a la soledad absoluta. Sin techo en el que cubrirse, sin sombra que proteger. Cielo eterno que no les abriga, sueños muertos que ocultan sus vidas. Sin más ilusión que la de pasar. Pasar sin dejar, pasar y pasar. Vegetales almas de la eterna lucha. Apariencias fieles a los bancos de esquinas. Estómagos hambrientos de esperanzas desnudas. Corazones cansados, abatidos, cargados de espinas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

MARÍA DEL CARMEN CASTRO

QUERIDA MARIA SIEMPRE ME ASOMBRA TU PREOCUPACION POR LOS DESAMPARADOS CUANDO OTROS JOVENES DE TU EDAD LES PASA CASI TODO LO TRISTE Y TRAGICO SIN IMPORTARLES.
ME ALEGRA VER PALABRAS Y PENSAMIENTOS EN TU BLOG.
TE DESEO UNA FELIZ NAVIDAD

Unknown dijo...

Me ha encantado. Talvez el hecho que este escrito refleje realidades que puedo palpar a diario en mi país me pone más en contacto con su esencia misma. Me gustaría poder charlar contigo algún día, te parece?