sábado, 6 de diciembre de 2008

Sin esperanzas, sin techos.



.Las calles se encienden, despiertan. El frío me envuelve. Paseo tranquila, por calles desiertas, apartadas de la estúpida multitud, abrigadas tan solo por el sonido del viento. Las hojas me animan al son que recorren su camino hacia el suelo. Parezco estar sola, infinita en el mundo de la navidad serena. Entonces los veo. Noctámbulos seres de la vida apartada. Adictas personas a la soledad absoluta. Sin techo en el que cubrirse, sin sombra que proteger. Cielo eterno que no les abriga, sueños muertos que ocultan sus vidas. Sin más ilusión que la de pasar. Pasar sin dejar, pasar y pasar. Vegetales almas de la eterna lucha. Apariencias fieles a los bancos de esquinas. Estómagos hambrientos de esperanzas desnudas. Corazones cansados, abatidos, cargados de espinas.

viernes, 17 de octubre de 2008

SIN AMOR, SIN VIDA.



.Corre: eres libre. Ya no amas, ya no sientes, ya no mueres día a día, tras cada sonrisa que el amor te presta. Ya no tienes motivos por los que perderte, por los que adentrarte en un mundo de encierros y horror. No persigues un alma a la que admirar, con la que resignarte, a la que idealizar y sobreponer ante tus situaciones. Ya no ocupas tu mente con piezas de un puzzle enamoradizo. Ya no quieres, ya no le pides al cielo un beso de esos labios antes deseados. Ya no te mientes.

Vuela: eres libre. Dejaste de amar, dejaste de sentir. Te entregaste a ti, a la vida, al momento. Dejaste atrás parte del sentido que te ayudaba a avanzar. Abandonaste en un pasado al amor, a la esperanza. La lealtad a tu corazón se desvaneció. Perdiste la fe.

Salta: eres libre. Te encaminaste en el rumbo de la frialdad absoluta, del pensamiento, de la razón. Quisiste esquivar las supuestas sombras del camino, quisiste evitarlas. Pero erraste, ¿sabes? No hay más sombra que la escondida tras la falta del sentir.

domingo, 28 de septiembre de 2008

EL REY DEL OLVIDO.



.Había muerto en vida. Ya no era nadie. Ya no tenía recuerdos de los que alimentarse, ya no tenía un pasado al que agarrase y del que vivir. No era nada porque no sabía lo que había sido. El maldito cazador de la nostalgia había arrasado con el rincón de su mente, en el que depositaba los retazos del ayer. Su mirada no decía nada, no habitaban en ella historias que llegar a explicar. Había perdido sus raíces. Se las había arrebatado con el paso de los tiempos. Se había llevado las sonrisas que un día en su rostro dibujó, los esquemas que la habían creado, las palabras que pronunció. Pero al menos no sufría. Al menos no tenía motivos por los que lamentarse de lo que perdió, de lo que dejó por el camino, de lo que el olvido con disfraz de enfermedad le había ido robando.

viernes, 19 de septiembre de 2008

.Eterna inmortalidad.



.Juguemos a vivir. Juguemos a equivocarnos, a sentir, a enamorarnos. Juguemos a errar, a rectificar, a volver a caer para así, alzar juntos las alas y volver a resurgir.
Arriesguemos, querámonos, sigamos caminando sobre ese fino hilo que nos sostiene y nos atrapa en la red de la conmoción y el desenfreno.
No dejemos que el tiempo nos arrastre a la rutina o que haga de nosotros, simples rostros dispuestos a ser entregados al olvido, al aburrimiento, a la mecánica de la fría manipulación.
No permitamos dejar de actuar según los principios que habitan en nuestros unidos corazones.
Volvámonos más locos que nunca. Suframos, riamos, estallemos entre fuegos artificiales y demostrémosles que no moriremos. Demostremos que juntos, mano a mano, cuerpo a cuerpo, seremos eternos. Mostremos a la vida, a la naturaleza, a la incrédula sociedad de la que lamentablemente ya formamos parte, que la inmortalidad también tiene su sitio en nuestras almas. Mostremos al mundo que estamos dispuestos a vivir, ahora y siempre.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Erróneo destino.




Esperanzas hechas trizas, ilusiones derrumbadas. Sus raíces detuvieron los caminos del futuro, y el color que hoy le protege fue el causante de mil juicios.
Un desvío en el sendero le condujo a los errores. Invitó a la soledad entre lágrimas, entre lejanas estaciones.
El infierno se vistió de convivencia. Y el demonio utilizó su mejor máscara, mostrándose entre las magulladuras que el maltrato le sirvió.
Huyó su infancia tras retazos de crueldad, tras desiertas calles adornadas por la luna.
El destino entregó a la condena, el alma de quien lo creó. Del mismo que aportó tras su despedida, la breve calma de la que empezó a pertenecer.
Perdió el cariño de una madre fiel a carriles de blanco polen. E intentó hallar una falsa recompensa entre las piernas de ángeles de madrugada, de princesas de las esquinas.
Envidiosa, la justicia quiso formar parte de esta historia. Saqueó su juventud entre paredes de represión.
Ocultó el dolor bajo corazas y escudos que lo aislaban del único oxígeno capaz de alimentar a un corazón. Creció sin una mano a la que agarrar, con el triste anhelo de un vagabundo preso de la realidad.
Abandonó el papel del ingenuo menor retenido. Y recibió a la calle como un posible abrigo en el que poderse refugiar. Retuvo en su mente la imagen de un agrio pasado, y decidió partir y empezar un libre camino. El error que cometió fue el de no saber cuál de los desvíos expuestos escoger. Falló en la elección, y de nuevo los problemas y disputas se apoderaron de su alma.
Empezó a flaquear la leve educación que había recibido, y no halló otra salida que la de aliarse con la eterna enemiga de su niñez. Aquella que había hecho de su único pilar, simples cenizas enganchadas a la dama cocaína.
La delincuencia, su bandera y las sucias calles, su patria. Robar dejó de ser una extraña diversión, era ya un claro principio con el que sobrevivir.
Tras oscuros años huyendo de cuarteles, el destino castigó a su libertad. Encerró entre humillantes barrotes, a una víctima de la perdición. No obtuvo peor condena que la de reconocer en lo que se había convertido: un triste reflejo del negado referente que lo crío.
En ocasiones nos obsesionamos tanto con aquello que odiamos de quien nos rodea, que no nos damos cuenta de lo que en ese justo instante nos estamos convirtiendo.
Pese a todo, seguía ocultando bajo aquella rasgada mirada, la inocencia de aquel niño que soñaba con huir de la vida que se le había otorgado. Y entregaba aún, a sus más fieles recuerdos, los pedazos de dulzura que creaban las esquinas de esperanza que a su mente lograban cautivar. Quizás aquella dura condena fuese la mejor arma que utilizar en el combate de la delincuencia. Y en definitiva, la más acertada elección que encarrilase a aquel sendero, que los malos tiempos y los inciertos desvíos, habían hecho naufragar.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

.Esclava de mil esquinas.



¿En qué te convertiste, princesa de mil calles? Dime tú donde quedó tu inocente mirada. Dime en qué lugar abandonaste la almohada. Cambiaste los sueños por billetes de media noche. Y tornaste a las alegrías, lágrimas perdidas entre esquinas y estaciones.
Recupera el orgullo que al caballero del metal entregaste. Devuelve a tu alma, la fe que te roban las caricias de un cobarde.
No temas, mujer de piel gruesa. Destruye las cuerdas que a la esclavitud te atan. Esfuma los rasguños que el odio creó. Olvida al polen blanco que de luna en luna te mata.
Anoche vi como los pequeños lloraban: las burlas, los insultos en la escuela ya son parte del mañana. Súbete la falda, niña bella. Arranca de tus labios, el carmín que te disfraza. Huye del infierno que creaste. Seca aquel llanto que por sus rostros gateaba.
Vuelve a casa. Abandona el dolor, ángel de madrugada. Baja de la barra, destruye esa imagen de la esclava derrotada. Mujer de la noche: resiste al dinero. Consuelo de ricos: esfuma el silencio.Los besos de un rey falso te desgastaron la piel. Y ahora, sobre una cama infiel tus ojos se cierran protegiendo al dinero que el mismo demonio dejó caer.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Loco soñador.



Una estatua creía ser, a los ojos de aquel inocente espectador. A mi parecer no era más que un simple vagabundo del tiempo. La soledad había conseguido apoderarse de su alma, y la tristeza, a lo largo de los años, empezó a convertirse en su peor compañía. La mirada se centraba en la sombra de un pasado, en la imagen de un recuerdo. Del recuerdo que su mente escondía por miedo a lograr huir. La esperanza se alejó de la mano de la fe, y la ilusión abandonó el papel de la alianza. El aroma del imposible no era más que un tierno adiós, y el sabor de sus mejores deseos, la despedida a un mejor mundo.
Acerté al conocerlo. Me negué a aceptar una simple y falsa valoración causada por su imagen, y arriesgué al decidir entrar en su vida. En la mayoría de las ocasiones, tememos a un rechazo o a una especie de alejamiento por parte de quien hasta el momento, podemos nombrar como desconocido. Pero por extraño que parezca, no fue éste un ejemplo más de ello. Quizás fuese su sonrisa la causante de esta tierna sensación. Lo cierto es que reconozco haber tenido siempre una cierta debilidad por ellas.
Con el tiempo logré desvelar cada uno de los rincones y espacios que su mente protegía. Es asombroso descubrir todo aquello encerrado por el alma, y más aún, cuando lo encontrado, nada se parece a la silueta creada por una triste apariencia. Juzgar de antemano, es otro de los grandes errores que el ser humano acostumbra cometer.
La aparente locura no era más que una invención de su cabeza, y los espejismos y visiones que los ojos le mostraban, simples creaciones surgidas a raíz de un exceso de ilusión. No era más que un fiel soñador. Un alma que alimentaba sus vivencias a base de imaginaciones. Los retazos de su ser eran duros anhelos de una mejor vida. Y los falsos personajes que rodeaban su piel, las mejores armas contra un recibimiento a la soledad. No se trataba de un loco. Tan solo de alguien que refugiaba en su mente, cada uno los deseos que a lo largo del camino consiguió crear.
Como de todos aquellos que estuvieron junto a mí, también de él logré recaptar pequeñas recetas de su persona. En mi mente quedó encerrada la idea de una existente cordura, mostrada también, entre aquellos que menos parecen poseerla.
Lo perdí. Pero no creo a estas alturas que deba ser un motivo por el cual deba extrañarme. También él debió partir. No creo que muriese, pienso tan solo que, como bien decía, huyó para siempre al lugar que durante tantos años su imaginación formó. Quizás esto es algo más que una historia con irremediable fin. Quizás no es más que el reflejo de algo por lo que pocos se atreven a apostar. Yo sí me arriesgo: No creo que haya locos en la tierra, somos simples soñadores.

martes, 2 de septiembre de 2008

JUZGUEN A DESTIEMPO Y SIN SABER.




Es curiosa la manera con la que reaccionamos al llegar a nuestros oídos cualquier noticia, cierta o no, que haga referencia a un personaje que en muchas de las ocasiones ni tan siquiera conocemos.
Inevitablemente nuestra boca empieza a producir miles de sonidos que se unen formando despectivas palabras decididas a juzgar aquello que a nosotros acude. Se asemejan a una especie de castigo poco justo que tacha a esa persona de lo que en la gran parte de los casos no es. Se alejan de la realidad, marcando y humillando el destino de aquel del que se habla.
La justicia en esta historia tampoco juega un buen papel. Si buscásemos un sinónimo de la palabra acabada de nombrar, el más ajustado tendría a ver con la desorganización y la lentitud con la que se trabaja.
Juzgar empieza a verse relacionado con una especie de sistema de juego del que pocos salen victoriosos. No hay más que un ganador, del que nada se conoce y todos critican.
Respecto al supuesto culpable, se atan sus manos y vive condenado, en un principio, a largos años encerrado en una fría celda rodeada de firmes barrotes. Y remarco “en un principio” porque muchos de ellos acaban liberando sus alas tras un corto periodo de oscuras cadenas en el que pocos logran aprender.
Con este sistema de juego no creo que puedan llegar más lejos de donde se encuentran. ¿De qué sirve oprimir su libertad si no hay alguien que les enseñe y ayude a no tropezar de nuevo con el mismo error? Mejorar está en la elección de cada uno, pero nunca lo lograremos sin ser capaces antes, de tender la mano a quienes lo necesitan, y dar así una oportunidad a los que no supieron reaccionar y cayeron del cielo por, quizás, no tener alguien al lado que gritase cuál de sus desvíos era el camino correcto.La rehabilitación, la reinserción social y la ayuda psicológica son algunas de las muchas opciones con las que podemos cambiar el futuro de quienes no supieron acertar en su pasado.

domingo, 31 de agosto de 2008

Escritos.






Escribo porque siento. Lo hago para reflejar lo que me cuesta reconocer. Me siento libre plasmando cada una de las ideas que me envuelven. Sé así, que si un día no logro recordar lo que en un tiempo pasado me envolvió, acabará acuediendo a mi, leyendo las palabras que un día equibalieron a mis pensamientos.